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Hace aproximadamente dos años y medio entré en un estado de terrible depresión, llevaba más de 6 meses con ardor estomacal, sentía que me quemada por dentro. Había visitado más de 6 médicos las prescripciones iban del Omeprazol a la Ranitidina pero no me sentía bien; Me realicé una endoscopía en Enero de 2016, para hacer más difícil mi situación, el médico me informó que tenía una gastritis crónica y una displasia de bajo grado, regresé a mi casa triste y deprimido, solo quería dormir y quedarme en mi habitación.

Tengo una pequeña empresa de asuntos regulatorios, en resumen ayudo a empresas y personas a regular productos de uso y consumo humano.

Un pariente político me pidió que le ayude a renovar un registro sanitario de un producto natural que estaba por expirar, en Ecuador (mi país) la autoridad sanitaria exige que los productos de consumo humano tengan un número registro. El tiempo era corto y el trámite salió un día antes de que expire el documento.

El fabricante muy contento por mi servicio me regalo una Botella de su producto, me indicó esto le va a ayudar con sus molestias digestivas, lo acepte aunque con muchas dudas ya que no creo (o creía) en productos naturales. Empecé a tomarlo ni bien llegue a casa (estaba desesperado). Me dije ¿Qué es lo peor que podría pasar tomando este producto?

Para mi sorpresa los síntomas de mi enfermedad empezaron a desparecer, ya no sentía, el ardor esa sensación de fuego en mi estómago, la llenura, la pesadez, las flatulencias entre otras molestias más. Como era lo más lógico (soy Doctor en Bioquímica) no le di crédito al producto y pensé que era cualquier otra cosa menos un efecto de este líquido, de todas formas llame al fabricante y le dije que quería reunirme con él para saber más de este producto natural; las sorpresas siguieron, esta persona tenía estudios preclínicos con esta sustancia, y los mismos mostraban un efecto regenerador de la mucosa gástrica. Le pregunté porque no había comercializado el producto, porque no era un hombre rico a lo que el respondió “he tenido muy mala suerte con quienes han querido ayudarme con la venta”.

Le ofrecí un convenio en el cual él se encargaba de hacer el producto y yo me encargaría de darlo a conocer.

Es muy extraño cómo funcionan las cosas, de una enfermedad terrible como es la gastritis que casi me lleva al suicidio (es horrible vivir con dolor), encontré no solo la solución a mi problema sino también mi nuevo trabajo.

En junio de 2016 me hice otra endoscopia de control, y mi displasia había desaparecido; hoy me siento de maravilla y volví a alimentarme de una manera normal. Aun guardo el mensaje del Gastroenterólogo dándome la noticia que mi estómago estaba mucho mejor.

Bien en este punto se estará preguntado qué tan cierta puede ser esta historia, y lo único que puedo decir es que lo peor que podría pasar es que pierdas 35 dólares y lo mejor es que si es cierto todo lo que has leído, podrías volver a comer lo que te gusta sin molestias digestivas.

PD. 35 dólares se gastan en un almuerzo con amigos.


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